
Los límites los dicta tu cuerpo y tú tienes que escucharlo
Hola a todos los corredores y corredoras que me leen el día de hoy. Me siento muy contenta de iniciar una semana más con todos ustedes y les mando un abrazo a la distancia. Arrancamos la semana número 22 y traemos de vuelta la rutina de fuerza Rottweiler gracias a un voluntario que conocerán el próximo miércoles.
Toda la semana anterior fue muy difícil para mí porque me la pasé enferma. Contraje una bacteria que me provocó una infección en los senos paranasales (nariz), ojo, garganta y oído. Básicamente, una infección que podía expandirse si no se trataba a la brevedad. Claro que no podía entrenar, el dolor era horrible incluso para respirar, sin mencionar lo débil que sentía mi cuerpo y mi ojito hinchado. Los antibióticos y demás medicamentos que me suministraron, literalmente me tumbaron, creo que jamás tomé tantas medicinas; aunado a esto, el hecho de que los compromisos, trabajo y entrenamientos se descartaran durante toda la semana, me bajonearon emocionalmente también. Debo confesar que incluso hacer las transmisiones fue todo un reto, desde gritar y estar en la luz, hasta tratando de parecer lo menos enferma posible. Sin embargo, estar conectada con ustedes a las 7PM no deja de ser mi highlight del día, así que aprovecharé para agradecer infinitamente su apoyo y compresión, especialmente a Carlo y a Alejandra quienes hicieron las rutinas guiadas.
Quiero aprovechar la entrada del blog de esta semana para hablar de las limitaciones. Es duro entender que a veces es necesario oprimir el botón pausa y recuperarnos hasta encontrarnos en un estado óptimo, tanto en la salud física como en la mental. Hace unos meses, en una de las entradas de este mismo blog: “Parar no está mal”, hablo de la lesión que me frenó durante unas semanas y lo duro que puede ser para nosotros renunciar momentáneamente a lo que nos gusta y disfrutamos de la vida.
Si bien es cierto que el deporte es salud y correr tiene muchísimos beneficios en nuestro cuerpo, también el ritmo de vida que llevamos (descanso, alimentación y estrés) tiende a mermar nuestras capacidades. Si a esto le sumas falta de vitaminas, de masajes y de medios de recuperación externos, la posibilidad de enfermarse o lesionarse crece. Desconozco exactamente la forma en la que la bacteria que me enfermó llegó a mi cuerpo, lo que es un hecho es que yo no estaba al 100%, ni me sentía suficientemente fuerte, sino todo lo contrario y esa es la razón por la que me enfermé.
Constantemente cuando se trata de “motivar”, lo que busco hacer es empujar a otras personas a alcanzar sus metas, a tener sueños y a escribir su historia a través de exigirnos más, de ponernos objetivos y de ir siempre hacia adelante. Sé que parecerá un poco contradictorio lo que digo, pero no lo es: la única forma de avanzar a veces suele ser parar un poco, verificar que todo esté en orden y seguir.
Nadie quiere estar enfermo, nadie quiere lesionarse y nadie quiere parar, pero es importante entender que todo lo que nos pasa, nos lo provocamos nosotros mismos. Al menos es la reflexión que quiero sacar de todo esto.
Hablando de la salud mental y del manejo de las emociones ante una crisis (independientemente de cual se trate), considero que el ocupar nuestro tiempo y espacio para detenernos a reflexionar y a hacer planes o simplemente a descansar, es mucho más sano que mortificarse por las cosas que nos provocan sensaciones de disgusto o infelicidad.
Si estás triste y te quedas encerrado en cama con pensamientos destructivos, solo te vas a deprimir más. Toma una hoja de papel y escribe lo que sientes y lo que crees que te provoca esos sentimientos, te darás cuenta de lo que está a tu alcance cambiar y que esos pequeños cambios, harán una gran diferencia en tus planes y proyectos a futuro. No estoy diciendo de ninguna manera que debas evitar la tristeza, sino que canalices las emociones con tendencia destructiva en algo positivo para ti. En mi caso, esta semana escribí lo que no había escrito en meses, también reflexioné sobre formas de cuidarme más para no enfermarme después y más importante aún, descansé mucho y a conciencia.
Cuando digo que Parar no está mal, me refiero a que es importante escuchar a nuestro cuerpo. Que cuando digo que somos seres ilimitados, es directamente y en función de nuestro cuerpo, así que cuídalo y escúchalo, ya que es tu arma más poderosa para alcanzar todas las metas que te propongas.
Finalmente, lo que quiero decirte es que todo pasa por algo: pon atención y sé inteligente. Cada quien avanza a su propio ritmo y es tu responsabilidad cuidarte. Las limitaciones físicas como enfermedades, molestias musculares e incluso las lesiones, son solo pequeños indicadores de que algo está mal en nuestro cuerpo.
Correr es salud y sin salud no hay que correr.
Muchas gracias por leerme una vez más, por sus bonitos mensajes y buenos deseos de recuperación y sobretodo por ser parte de esta bella comunidad de El Diario del Corredor.
También quiero recordarles que ya tenemos nombre y fecha para nuestra carrera virtual de aniversario, todos los detalles e inscripciones se anunciarán la próxima semana.
Los quiero mucho,
Betty