Siglo XXI

Hola mis queridos corredores y corredoras que me leen el día de hoy. Esta semana no tenía ni idea de por donde empezar, han sido días maravillosos tras mi primera semana de vuelta a mis entrenamientos y tras sentir la energía de cada uno de ustedes acompañándome en cada zancada.

El día de hoy se cumplen 7 meses desde el lanzamiento de EL DIARIO DEL CORREDOR (woow, ya sé, bien rápido, felicítenme). Honestamente, no puedo creer como es que sucedió tan rápido… Estaba leyendo mi primer blog (que estrené tras el primer mes del lanzamiento o sea hace 6 meses) donde contaba resumida la historia de este proyecto y me siento muy feliz y agradecida con todos los que son parte de este sueño hecho realidad. En fin, después de sus felicitaciones y de este emotivo momento, continuamos con el blog (ve a leer el primero anda).

De vuelta aquí… El tema del que quiero hablar hoy es de la tecnología… bueno, más bien de la dependencia que tenemos hacia ella. Decidí escribir hoy sobre esto porque ayer me quedé sin luz. Soy de las que cargan su teléfono mientras duermen si es que la noche me lo permite, tenía muchos pendientes, principalmente armar paquetes para enviar y tras intentar hacerlo con una vela en mi oficina y fallar, gasté lo que restaba de la batería de mi computadora en escribir el blog de hoy (que ya no será para hoy porque creo que la ocasión lo amerita). En fin, no pude dormir. Por la mañana (hace como 3 horas) bajé a la cocina convencida de que un café resolvería todo, pero mi cafetera no funcionaba por la luz… Tampoco podía poner música porque Alexa solo funciona con wifi (que tampoco había). Me senté en la silla de mi comedor pensando en todo lo que tenía que hacer y lo frustrada que me sentía a causa de no tener luz y me dije a mi misma: – La gente antes vivía sin luz.

No estoy sugiriendo algo. A lo que quiero llegar es que nos hemos vuelto altamente dependientes de la tecnología. Este uno de mis descubrimientos tras la cuarentena (no solo anoche). Verán, si bien la tecnología fue partícipe y principal facilitadora del vínculo tan bello que he creado con ustedes y que nos ha permitido conectarnos a brillar juntos los últimos 100 días, también ha dificultado ciertas cosas. Hace algunas semanas me quedé sin mi reloj por una falla en la batería y sucedió en una transmisión en vivo. Los que tenemos un monitor GARMIN saben de lo imprescindible que se ha vuelto un reloj en nuestro día a día porque nos dice TODO: a qué ritmo vamos, a qué frecuencia, si vamos bien, nos pone nuestro entrenamiento si lo programamos, etc. Ni siquiera tenemos que memorizar nuestros entrenamientos o ir haciendo cuentas si es que corremos en un lugar medido (como la mayoría de los parques de running o de las pistas de atletismo). En fin, la semana pasada que empecé a entrenar no tenía reloj, ya sé lo que están pensando, un soldado en la guerra sin fusil. Mi entrenador me prestó el suyo (no sé que habrá pensado él, pero bueno), corrí con un cronometro sin GPS, solo con la función del chrono de cualquier TIMEX, una sesión de cambios de ritmo de 1×1 (fartlek: correr a alta intensidad durante cierto tiempo y recuperar con un trote “suave” @un minuto rápido y un minuto lento) claro que no tenía mi GARMIN que podía “decirme” a través de una alarma y sin necesidad de ver el reloj cuando ya pasó el minuto… estaba viendo el reloj desesperadamente, no sabía a qué ritmo iba, etc. Lo único que supe fue cuanta distancia alcancé, porque corrí en un lugar que ya había medido antes.

Ahí va ahora si, tras esta breve introducción, lo que te quiero decir. Verás, después de haber entrevistado a los maratonistas de la época de oro del atletismo mexicano y leer sobre sus experiencias a través de las palabras de Gustavo Borges en Los Duros del Maratón, me doy cuenta en las vivencias de cada uno de ellos que el uso de un monitor de frecuencia cardíaca tan sofisticado como el que tenemos hoy, no era indispensable. Lo descubrí realmente el pasado viernes cuando fui a entrenar (otro entrenamiento de fartlek) y corrí como ellos lo hacían, no así de rápido, pero sí basándome en sensaciones. Me di cuenta de que correr se trata de eso, a veces los tiempos y las marcas son solo un indicador, lo más importante es como lo vas sintiendo y asimilando. Andrés Espinosa, el maratonista más rápido en la historia de México decía: -Yo sabía a qué ritmo iba sin ver el reloj.

El mundo está avanzando bastante rápido, quizás más rápido de lo que es física y humanamente posible de entender, quizás ignoremos esto porque nos concentramos en lo que “simplifica”, nos gusta ese “confort”, inclusive podemos ver en la actualidad, tecnología aplicada también a calzado, hidratación, suplementación y en un sinfín de cosas que podrían mejorar nuestra experiencia en cada actividad de la vida diaria que hacemos, pero es importante no olvidar la esencia de las cosas. Después tocaremos estos temas a profundidad, lo que quiero decirte es: vive más y con más consciencia.

Ahora hablando específicamente de EL DIARIO DEL CORREDOR, no saben la cantidad de veces que me han solicitado el libro en un formato digital. No estoy diciendo de ninguna manera que leer eBooks sea malo o esté mal. LLEGA A LA META no es un libro para ser descargado o para hacer en una app móvil… Alguna vez escribí y les compartí la importancia que tiene a nivel consciencia el hecho de tomar pluma y papel y escribir metas, compromisos, planes, etc. Firmar un contrato (aunque ya existan contratos de forma digital) tiene un valor más allá, por el simple hecho de poner tu puño y letra en un compromiso, por eso LLEGA A LA META tiene un contrato que se firma y esto te lleva a un nivel interno de compromiso mucho más avanzado que cuando sólo lo dices.

Cuando escribimos nuestros pensamientos en un papel, les damos vida. Ya sean palabras, imágenes o notas, hay pocas herramientas que permiten o posibilitan la transición entre los mundos interior y exterior. Parecerá gracioso, pero estás a un pedazo de papel y una pluma de entenderlo.

La escritura manual acelera y profundiza nuestra habilidad para generar y reconocer caracteres (Klass, 2016). El complejo movimiento táctil que implica la escritura manual estimula nuestra mente de manera más efectiva que un teclado; activa múltiples regiones del cerebro simultáneamente. “Escribir a mano nos ayuda a pensar y sentir al mismo tiempo.”

Ryder Carroll creador del Método “Bullet Journal”, uno de mis libros favoritos, afirma lo siguiente: “El simple acto de pararnos a apuntar las importantes minucias de la vida va mucho más allá de la simple organización. Ha ayudado a la gente a reconectar consigo misma y con lo que le importa”.

LLEGA A LA META es un libro de sueños. Es el libro donde cada uno podrá escribir su propia historia y por eso no puede ser digital. Es en todos los sentidos, una comunión entre tus pensamientos más profundos y la realidad.

Creo que me extendí bastante, como siempre quería ser profunda y compartir con todos ustedes algo más. Gracias a todos los que me regalan el tiempo de leerme, créanme que les escribo siempre con mucho cariño.

Date una oportunidad de ser más organizado y esto te llevará a algo más profundo y valioso.

Empieza ya, a escribir tu historia.

Patea las excusas y los pretextos.

Nos vemos mañana en rutina de CORE para seguir compartiendo nuestra energía y brillando juntos en punto de las 7PM.

Los quiero mucho,

Betty

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