
Hola a todos los corredores y corredoras que me leen el día de hoy. Espero que se encuentren maravillosamente. Esta semana estoy arrancando mi tercera semana de entrenamientos en forma y la número dieciséis con todos ustedes. ME HACE INMENSAMENTE FELIZ todo lo que ha sucedido en el transcurso de estos meses, más de 100 días juntos, en fin: ustedes lo saben.
Esta semana no quiero hablar de un tema en particular, esta ocasión quise compartirles en este blog lo que les escribí y les leí al finalizar la transmisión del pasado viernes, es un resumen casi perfecto de lo que siento con ustedes… si me hicieran una radiografía del corazón probablemente los especialistas escribirían algo parecido a lo que leerán a continuación (para los que no tuvieron oportunidad de verlo el viernes y a los demás solo se los recordaré dejándolo plasmado a modo de texto).
Comencé a escribirlo el viernes justo antes de empezar a entrenar, llegué unos minutos antes que mi equipo y mientras tomaba mi café y escuchaba canciones de corazones rotos, llegó la inspiración al pensar en todos ustedes… los entrenamientos de los viernes de pretemporada son especiales porque son sumamente exigentes y a veces me siento un poco emocionada y nerviosa de empezar la fiesta… El día anterior estuve leyendo lo que he escrito, no solo sobre correr, sino sobre la vida y sobre el amor y todas las veces que me han roto el corazón… entonces estaban especialmente sensible y al recordar todo eso, fue sumamente sencillo comenzar a escribir. Ojalá algún día pudiera compartirles más y más sobre lo que escribo.
En fin, el entrenamiento resultó maravilloso, sentía toda su energía y su vibra en cada paso y quería terminar para seguir escribiéndoles.. así fue. Traté de resumirlo pero ¿cómo limitarme a decirles menos? … Dar menos de lo mejor es sacrificar tu don, diría PRE. Quizás de esta manera es como justifico mi intensidad, siempre quiero darles todo y lo mejor de mí y mi manera de vivir: al límite. Espero que disfruten tanto leerlo, como yo escribirlo. Sé que saben cada palabra que leerán a continuación pero para mí la mejor manera de expresarme es esta: escribiendo.
LA MAGIA CABE EN UNA PALABRA
Hoy busqué en el diccionario
algo que me explicara
lo que cabe en esta palabra de 6 letras.
Leí lo siguiente: verbo intransitivo,
es decir, que no depende de un complemento directo.
CORRER, según el diccionario, es “solo correr”
y lo define como andar rápidamente
y con tanto impulso entre un paso y el siguiente
que los pies quedan por un momento en el aire.
Para los que no usan esta práctica en el día a día, no es más que un absurdo pasatiempo que nos agota pero que aún así
nos dota de lo moneda más valiosa
del siglo XXI: la salud.
Yo no sé si lo podría explicar en un par de líneas pero trataré; en mi definición diría que
es la mejor conexión con uno mismo
usando únicamente nuestro cuerpo.
Esa increíble magia que hay detrás de un acto tan
simple como el de empujar un pie detrás del otro
lo más rápido posible.
Magia,
conjunto de conocimientos y prácticas
con los que se pretende conseguir cosas extraordinarias
con ayuda de seres o fuerzas sobrenaturales.
Hay magia al chocar nuestros rostros sudados
contra el aire frío de la mañana.
Hay magia al mover nuestro cuerpo
del punto “No sé si puedo”, al punto “Lo logré”.
En el vibrar de la tierra, del pavimento o del césped
que chocamos con la fuerza que imprimen nuestras piernas.
Hay magia en el camino
y es por eso que nos aferramos a volar impactando al piso.
Haber sido privados de practicarlo
a causa de la pandemia mundial…
Obligados de principio,
a estar encerrados entre cuatro paredes
en las que busqué crear magia también,
desafiando las leyes de la física
estando en varias ciudades, países y corazones de manera simultánea
y sin salir de casa.
Todo esto me hace disfrutar aún más
el hecho de salir a correr tras
tantas semanas de encierro,
como la oruga que se vuelve mariposa
en un proceso de metamorfosis.
Experimento magia tan solo en el hecho de
atar mis agujetas,
de ver el cielo,
los árboles,
e incluso la tierra.
En echar a andar mi cronómetro,
que aunque mide los kilómetros, el ritmo y
la cadencia con las que las puntas de mis pies
marcan camino…
Lo que mide exactamente es
el tiempo que compartí conmigo misma
o la condena que han de pagar
mis más oscuros pensamientos.
Mi reloj mide en esos breves momentos,
los segundos que busqué la excelencia en mí,
en los que pateé las excusas y los pretextos.
Pero regresando a la definición de magia,
cuando hablo de correr como un acto extraordinario…
Todos ustedes son los seres y fuerzas
sobrenaturales que siento en cada zancada,
porque la magia que experimento al correr ahora es la que ustedes me dan.
Son ese impulso entre un paso y el siguiente,
que lo que se queda en el aire no son mis pies
sino mi alma.
Ahora digo que la magia
cabe en una palabra: G R A C I A S

Con todo mi corazón,
Betty