Maratón de Londrés

Hola a todos los corredores y corredoras que me leen el día de hoy, primer lunes de octubre, arrancando la semana 26 de transmisiones y muy contenta de seguir compartiendo con todos ustedes y disfrutando de este maravilloso mes. Nos acercamos al primer aniversario de El Diario del Corredor, en el cual tendré sorpresas para todos ustedes pero me adelantaré a anunciarles que esta es la última semana de nuestras rutinas en casa. Vendrán cosas mejores y por supuesto que seguiré con todos y cada uno de ustedes, pero por ahora, me concentraré en mi recuperación y en seguir preparando cosas bonitas para ustedes. Me adelanto a decirles gracias por estas maravillosas semanas y por todas las muestras de cariño que he recibido de cada uno de ustedes. 

Hoy quiero hablar sobre lo que sucedió ayer del otro lado del mundo: The Virgin London Marathon 2020. Mucho que contarles y compartir con ustedes desde mi perspectiva, si te lo perdiste, la transmisión está en Facebook y YouTube, ambos enlaces los podrás encontrar en nuestra página oficial. 

Ayer se corrió la edición 40 del Maratón de Londres, uno de los eventos más esperados del 2020, ya que a causa de la pandemia, los eventos deportivos (desde los más pequeños hasta los más importantes) se cancelaron. Llevar a cabo este maratón, suponía que se hiciera exclusivamente para el  grupo de corredores élite, mientras que, en la categoría abierta participaron cerca de 45,000 corredores de manera virtual, a través de una aplicación móvil. Por otra parte, lo más esperado era el duelo entre el actual rey de la prueba Eliud Kipchoge y Kenenisa Bekele, uno de los más grandes corredores de la historia del atletismo en pruebas como los 5,000 y 10,000 metros planos, sin mencionar que en en octubre del año anterior se quedó a tan solo dos segundos del récord vigente de maratón que Eliud Kipchoge (quien era el favorito para ganar el evento)  impuso en 2018, así como las grandes hazañas de los proyectos Breaking2 e INEOS, donde en éste último,logró correr en menos de 120 minutos la distancia de 42km y 195 metros. 

Se especulaba mucho sobre la posibilidad de imponer un nuevo récord del mundo, inclusive de la idea de cronometrar de manera oficial un sub 2 horas. Lo hacía particularmente especial el hecho de que se llevara a cabo en un recorrido de 2 kilómetros alrededor de St. James Park y fuera un maratón que se corriera “en vueltas”, similar a como se hizo en INEOS, llevado a cabo en Viena, Austria. 

Por otro lado, el único representante latinoméricano en la rama varonil, fue el mexicano Juan Luis Barrios, quien se preparó fuertemente los últimos meses en busca de una marca que lo pudiera colocar en la posibilidad de asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio. Recordemos que iba a participar en este mismo evento el pasado 26 de abril, cuando la contingencia sanitaria del COVID-19 terminó cancelando el evento a pocas semanas de llevarse a cabo.  Asimismo, en la rama femenil, la keniana (naturalizada mexicana) Risper Biyaki también buscaba superar la marca mínima requerida de 2:29:30  para ganar el boleto a los Juegos Olímpicos. 

Lo primero que sucedió, fue la baja de Kenenisa Bekele 36 horas antes de la justa, por lesión en la pantorrilla izquierda, lo cual quitó el atractivo para muchos espectadores del gran duelo de titanes que se esperaba desde meses atrás. 

La competición se llevó a cabo en un circuito donde los corredores completarían 19.6 vueltas alrededor de St. James Park, sin espectadores más allá de los organizadores, staff, entrenadores y medios de comunicación. 

La rama femenil salió primero, corrieron con sensación térmica de 6 grados y lluvia suave casi durante todo el recorrido. Como era de esperarse, la actual poseedora del récord del mundo Brigit Koskei ganó la prueba de manera inminente con un registro de 2:18:58, aunque muy alejada de su actual récord (2:14:02).

Lo que nos soprendió, fue el espectacular cierre de Sara Hall, la norteamericana que dejó eclipsada a la actual campeona del mundo Ruth Chepngetich en un cierre sumamente fuerte, donde la keniata ni siquiera pudo responder tras escasos metros del arco de meta, y pese a que llegó muy lejos de Koskei, cronometrando 2:22:01, podemos decir sin lugar a dudas que la actuación de la norteamericana se robó las cámaras en un cierre muy fuerte y emotivo que nos recuerda lo bonito de este deporte: Todo puede suceder.

La participación de la mexicana Risper Biyaki terminó pronto, abandonó la prueba después de los primeros 10km. Aún no se dan a conocer más detalles sobre su deserción en la prueba, lo que sabemos es de gran su nivel competitivo y aunque no se ha confirmado nada aún, creo que la medallista panamericana estará buscando la marca en un evento próximo. 

En general, presenciamos una carrera difícil, con condiciones climáticas desfavorables para todos los corredores. En palabras de Jerónimo Bravo, entrenador de Juan Luis Barrios, “un día de perros” que se vio asediado por la lluvia y el frío donde todos se alejaron de sus marcas personales. Además las curvas a lo largo del recorrido fueron un factor clave que “frenaba” el ritmo de los atletas, ya que, sumado a la lluvia, debían correr con mucha precaución.

El pelotón varonil, donde competía el favorito Eliud Kipchoge arrancó a las 9:15 de la mañana. Después de que Kenenisa Bekele causara baja de la competencia, todos aseguramos el triunfo al rey de la prueba.

Desde el inicio, el ritmo al que salieron fue lento (considerando el nivel de competencia de los corredores del grupo). Se debe posiblemente a las condiciones climáticas. Tras la primera mitad de la carrera, en un tiempo de 1:02:54, fue claro que no se buscaba ni se lograría ningún récord del mundo. 

A pocos kilómetros del final, Kipchoge no soportó el ritmo del grupo y dejó que siguiera sin él. Menciona en sus declaraciones que su rezago fue a causa de una molestia en el oído, cadera y calambres.

Finalmente en un cierre espectacular, el etíope Shura Kitata se consagró campeón de la prueba con una marca de 2:05:41, seguido muy de cerca por Vincent Kipchumba quien terminó solo un segundo detrás del campeón. El rey de la prueba, Eliud Kipchoge, terminó en la posición número 8 con un registro de 2:06:23.  

 Nadie pronosticaba la posibilidad de que Kipchoge no ganara y mucho menos de que estuviera fuera del podium. He leído comentarios acerca de que se acabó su reinado y de que ya no tiene más para dar… En mi opinión, Kipchoge nos ha demostrado lo que es capaz de hacer y también que es un ser humano con días buenos y malos, que su cuerpo no es una máquina y afirma que esto es parte del deporte: “Si quieres disfrutar del deporte, tienes que aceptar los resultados”. 

Por otro lado, nuestro representante Juan Luis Barrios, terminó la prueba corriendo una marca de 2:11:37. Una marca que no lo deja del todo satisfecho, ya que, buscaba correr por debajo de su récord personal de 2:10:55. Cabe mencionar que corrió más de 10 kilómetros solo en desfavorables condiciones climáticas, por lo que no puedo evitar pensar que indudablemente podrá correr mejor en otro maratón. Juan Luis corrió 42 segundos más lento de su mejor marca, en cambio, la diferencia entre los primeros corredores fue de entre 3 y 5 minutos. Finalmente, terminó en lugar decimosexto y declara que continuará preparándose y buscará correr nuevamente la prueba en primavera. 

Me siento orgullosa de compartir una bandera con él. Estoy segura de que aún tiene mucho que hacer porque nos ha demostrado en su larga trayectoria deportiva, el nivel de competición que posee.

El deporte nos enseña que, el cuerpo humano no es una máquina. Hay días buenos y días para aprender, conocer y escuchar lo que nos tiene que decir. Lo anterior no es exclusivo sólo de los corredores del más alto nivel, sino que aplica para todos en general. 

Aún no corro la prueba de maratón, pero cada día la respeto más, la voy entendiendo a través de experiencias de otros y creo que hay más de un factor determinante en un buen resultado.

Deseo que hayas disfrutado de esta entrada del blog a tono de reportaje, esperando que mi perspectiva haya despertado en ti, alguna inquietud o simplemente que te motive a dar más. 

Lo que aprendí el día ayer, finalmente es que nada está escrito, que no siempre se está arriba y más importante aún, que vivimos en un mundo que nos da la posibilidad de sorprender, tanto a ti mismo, como a otros.

Recuerda que siempre se puede dar un poquito más.

Nunca dejes de soñar, escribe tu historia.

Te quiero mucho, Betty.

Visita nuestra tienda

Antibióticos en los corredores: efectos secundarios peligrosos

5 octubre, 2020

Primer Aniversario

5 octubre, 2020