Antibióticos en los corredores: efectos secundarios peligrosos

Hola a todos los corredores y corredoras que me leen el día de hoy. Estamos iniciando la semana 25 de transmisiones y nos estamos acercando al primer aniversario de El Diario del Corredor y con ello, sorpresas para todos ustedes. 

Estamos por terminar el mes de septiembre, en mi caso un mes complicado en muchos sentidos, empezando porque estuve enferma a raíz de una fuerte infección que me privó de realizar mis entrenamientos y en segundo lugar, a causa de que mi cuerpo no estaba del todo bien, tanto por la enfermedad como por los medicamentos suministrados, sufrí una lesión muscular. Esta es la razón por la que esta semana quiero hablarles del uso de antibióticos y las consecuencias que traen consigo para nosotros los corredores.

Cuando me enfermé, me dijeron que tuve una fuerte infección a causa de una bacteria que pude haber adquirido en cualquier lado. La infección pasó de mis senos paranasales (nariz) a mi ojo, oído y garganta en 24 horas. Me suministraron antibióticos vía intravenosa, vía oftálmica, vía nasal y vía oral, además de antiinflamatorios y antihistamínicos, lo cual calmó los efectos de la infección y también me” tumbó” físicamente. Me sentía muy débil, prácticamente solo salía de casa para que me suministraran el antibiótico, ya que me lo ponían vía intravenosa y dormía el resto del tiempo. Toda la semana no pude realizar actividades deportivas por indicación médica, aunque considero que de haber sido diferente la instrucción, ni siquiera hubiera tenido las fuerzas suficientes. Estuve un total de diez días sin entrenar y cuando volví, no me sentí tampoco al 100, pero pensé que sería cuestión de tiempo recuperar mi estabilidad física. Esos días entrené a baja intensidad y realmente estaba acumulando muy poco kilometraje, por eso me pareció extraño cuando en uno de mis entrenamientos sentí mucho dolor en mis piernas a nivel muscular y “carga” en mi tendón de aquiles. Mientras corría, sentí una especie de tirón muy fuerte en la pantorrilla derecha, que me imposibilitó prácticamente caminar durante las horas posteriores y los siguientes días en los que me traté con hielo, masaje y antiinflamatorios, el dolor bajó pero la molestia no desapareció. Lo que parecía de inició una contractura, distensión y luego un desgarre, resultó en una lesión muscular. Mis dudas se centraban básicamente en por qué me había sucedido tal, sino tenía sobrecarga de entrenamientos en las semanas previas.

Al acudir con mi médico del deporte de confianza, Jaime Carrillo y tras contarle todo lo anterior, dedujo que la razón por la que tuve esa lesión muscular fue debido a uno de los antibióticos que me suministraron: el ciprofloxacino

Es importante entender que nuestro rendimiento deportivo se verá afectado siempre que se trate de una infección, ya que nuestro cuerpo está siendo atacado por agentes externos. Hasta la fecha no hay ningún estudio formal que indique que no se puede realizar actividades deportivas mientras se toman antibióticos. No obstante, nuestro rendimiento deportivo se verá afectado de entrada por la infección y en segundo lugar por el consumo del medicamento. Todo dependerá de la adaptación que tengamos a los componentes.

Aunado a lo anterior, tanto la infección como los antibióticos debilitarán al cuerpo. En palabras del médico del deporte Ricardo Quezada: El hacer o no hacer ejercicio no depende (salvo en circunstancias excepcionales) del empleo del antibiótico, sino de las alteraciones generadas por la infección y la capacidad de nuestro cuerpo para adaptarse. En este último sentido por citar ejemplos, nunca realizaremos ejercicio y menos de fuerza al tener fiebre (disminuye la fuerza de contracción concéntrica), nunca pensaremos en largas distancias ante procesos inflamatorios recientes de hígado o bazo (ejemplo mononucleosis infecciosa) y es importante procurar no hacer ejercicio ante limitaciones en el proceso ventilatorio (neumonías, bronquitis, o similares).

Retomando el tema del medicamento suministrado, el ciprofloxacino pertenece al grupo de las Fluoroquinolonas, que son medicamentos antibióticos que funcionan eliminando o deteniendo el crecimiento de bacterias que pueden causar enfermedades. Están aprobadas para evitar o tratar ciertas infecciones bacterianas graves. Por otro lado, es un medicamento asociado a la tendinitis y dolores musculares. (Revisar casos según la base DrugDex en el segundo link proporcionado al final de este texto)

La evaluación del fármaco, según la Agencia Española de Medicamentos, describe algunos efectos musculoesqueléticos en el uso de las fluoroquinolonas, entre los que se encuentran: mialgias (dolores musculares fuertes), ruptura tendinosa y tendinitis (especialmente en el tendón de aquiles).

La Food and Drug Administration (FDA, por sus siglas en inglés) sacó un comunicado sobre la seguridad de los medicamentos, en el cual actualizó las advertencias para los antibióticos que contienen fluoroquinolonas que se inyectan o se toman por vía oral, debido a sus efectos secundarios discapacitantes. 

Estos medicamentos están asociados a efectos secundarios discapacitantes y potencialmente permanentes de los tendones, músculos, articulaciones, nervios y el sistema nervioso central que pueden presentarse juntos en el mismo paciente. Algunos indicios y síntomas de efectos secundarios graves incluyen el dolor inusual de articulaciones o tendones, debilidad muscular, una sensación punzante o de «hormigueo»; entumecimiento en brazos y piernas, confusión y alucinaciones. Por esta razón, es recomendable que si se está consumiendo algún medicamento basado en fluoroquinolonas, se debe evitar ejercicios de velocidad y fuerza explosiva (saltos, cuestas, pliometría), así como aquellos que provocan una fuerte tensión en los tendones.

Entre los medicamentos que pertenecen al grupo de las Fluoroquinolonas (aprobadas por la FDA) y que tienen estos efectos secundarios, se encuentran: el moxifloxacino, el ciprofloxacino, el ciprofloxacino de liberación prolongada, el gemifloxacino, el levofloxacino y el ofloxacino. Para mayor información te dejo el enlace de consulta donde podrás encontrar el comunicado de la FDA. 

Con base en mi experiencia y a que el número de personas dentro del mundo del running crece, me sentí con la responsabilidad de compartir esta información, inicialmente porque no tenía ni la menor idea de que hubiera medicamentos con tales efectos secundarios y por otro lado, no quisiera que ningún corredor se lastimara gravemente. Asimismo, considero que es importante  que nos informemos sobre los medicamentos que ingerimos o mejor dicho, consultemos siempre a nuestro médico sobre los efectos secundarios traería consigo la enfermedad y/o los medicinas suministradas, así como comentarle de las cargas físicas a las que nos exponemos normalmente en nuestro día a día como corredores.

Estas semanas, he estado en tratamiento a base de medicamentos y terapias regeneradoras bajo la supervisión del médico del deporte Jaime Carrillo, con el objetivo de minimizar los efectos del ciprofloxacino que desequilibró mi cuerpo y dañó principalmente mis músculos. Sigo bajo observación y aparentemente todo va bien, sin embargo, seguiré manteniendo todo cuidado ya que los efectos podrían persistir o presentarse en semanas posteriores. 

Finalmente, el mensaje que quiero darles es que sean cuidadosos con los medicamentos que toman, independientemente de si son antibióticos o no, ya que muchos de ellos tienen efectos secundarios que pueden repercutir en nuestro rendimiento y más importante aún, en nuestra salud. Por dejarte rápidamente un ejemplo, entre nosotros los corredores es súper común usar antiinflamatorios no esteroideos cuando tenemos dolor muscular (diclofenaco, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, piroxicam y otros), sin embargo, estos medicamentos contraen los vasos sanguíneos y aumentan la presión arterial en muchas personas, lo que hace que nuestro corazón trabaje más fuerte. A largo plazo, podría endurecer las arterias y alterar el correcto funcionamiento de los riñones, y por tanto no filtrar los desechos, causar deshidratación y daño renal. Según el médico Timothy Miller: «a corto plazo, probablemente está bien usarlo de vez en cuando durante unos días para calmar una lesión, pero si los tomas con regularidad solo para evitar ese dolor durante el ejercicio, es entonces cuando sus factores de riesgo aumentan significativamente«.

Consulten siempre a un médico, no se automediquen y manténganse sanos y fuertes para evitar enfermedades e infecciones. Cuiden su sistema inmune con vitaminas, minerales y una correcta alimentación, descansen suficiente y hagan ejercicio diariamente. 

Espero que estas palabras te hayan resultado útiles, compártelas con personas que podrían agradecer esta información, recuerda que #UnidosLlegamosALaMeta.

Nos vemos mañana en punto de las 7PM para seguir brillando. 

Los quiero mucho,

Betty

 

Fuentes consultadas:

 

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