
Hola a todos los corredores que me leen hoy.
Primero que nada, quiero mandarte un fuerte abrazo de fin de año y agradecerte por compartir conmigo este espacio de tiempo en que me lees. Hoy es el último día del año y no podía terminar sin correr, espero que tu también hayas corrido algunos kilómetros y si aún no lo haces, todavía te quedan unas horas para cerrar esta década de la mejor manera: con el corazón agitado y el rostro empapado en sudor.
Hoy competí en la carrera San Silvestre de Emoción Deportiva. Es la primera vez que corro una carrera en esta fecha (y en martes). Fue una bonita experiencia desde la entrega de números.
Debo confesar que no soy mucho de correr carreras de ruta y menos si son más largas de 5K (JAJA) entonces imaginen mi agonía tras pasar el kilometro seis. Aprendí mucho hoy: estar concentrada durante tanto tiempo, sin saber lo que venía (porque no revisé la ruta antes) y que siempre puedes un poquito más de lo que crees…en fin, me encantó terminar el año superando mis expectativas del tiempo y disfrutando de lo que más amo hacer: correr.
El plan que había repasado en mi cabeza era el de intentar un ritmo de 4:00/km para cronometrar 48 minutos en los 12K (escuché por ahí que era una ruta ruda pero no preste mucha atención, solo quería hacer ese tiempo) Terminé en 2do lugar general femenil con un tiempo de 46 minutos y 12 segundos. Confesaré que deseaba mucho ganar y que crucé la meta completamente vacía, nunca me esforcé tanto en un tiempo tan prolongado e iba corriendo cada vez más fuerte.
Cuando corres en la pista y estas a 400 metros de terminar, tocan la campana para indicarte que ya es tu última vuelta y también sirve para saber cuantos metros atrás de ti está la siguiente competidora; esta vez, era un montón de gente echando porras, algunos hombres corriendo a mi lado con palabras de aliento, intentando cerrar conmigo y algunos diciendo cosas como -¡Corre!, ¡cierra o te alcanza la siguiente!. Aunque traía las pienras cansadas, los pies con ampollas y empezaba a deformar mi técnica, siempre en todo momento de la ruta hubo algo o alguien que me motiva a no bajar el ritmo; desde palabras, gritos, una persona disfrazada, una bandera, un cartel, música o un bonito aplauso… ¿Por qué no hay esto en las carreras de pista? Compartí cerca de 5 o 6 km con otra corredora y nos animamos durante la carrera a pesar de que íbamos compitiendo. La alcancé como en el kilometro 2, luego me paso otra vez en el 5 y la dejé después del 6 o 7 atrás, aunque sabía que venía cerca.
La esperé en la meta para felicitarla y la abracé (aunque no la conocía). Creo que una de las cosas más bonitas del running es que puedes alentar a otros aunque quieras ganarles. Leí alguna vez unas palabras de Iván CF donde dice que no puede no pensar en el atletismo cuando se trata de deportes rudos, porque aunque nunca tocas al rival, la brutalidad es psicológica, gana quien pueda provocarse más dolor. Suena un poco masoquista pero nada se compara a lo que viene inmediatamente después.
Corrí los últimos 600 metros con todo lo que me quedaba y cuando cruce la meta tardé un poco en recuperarme. Al pasar el kilometros 10, ya sentía que había llegado, aunque a decir verdad cuando pasé le 8, sentía que ya no podía más. Nunca me sentí más satisfecha de terminar como hoy. Tampoco había experimentando un cansancio a este nivel. Y no significa nada, solo queria compartirles la felicidad que me causa. Hoy exploré nuevos límites para mí y mi cuerpo y diré que es un momento memorable para terminar mi 2019. No sé que sintió Colón cuando descubrió América ni Ford cuando logró el V8, pero así sentí, como cuando vendí mi libro o cuando alguien se refirió a mí como “la chica del libro”. Así es cada vez que subes un escalón más del podium de tus logros personales.
Nunca nunca nunca voy a cambiar por nada la sensación que trae consigo cruzar la línea de meta, siempre es diferente y siempre es mágica. Sé que todos ustedes me entienden, así que no ahondaré en explicarla.
Estoy sumamente agradecida con lo que este 2019 trajo consigo a mi vida. Crear EL DIARIO DEL CORREDOR y ver hasta donde ha llegado al cabo del último par de meses es algo indescriptible. A 79 días del lanzamiento de LLEGA A LA META, no puedo ser más feliz. Gracias a ti por ser parte de esta historia.
Crear este proyecto no fue nada fácil, en el primera entrada de este blog cuento un poco la historia y las motivaciones que me llevaron a hacerlo. Sino lo has leído, te invito a que vayas a leerlo.
No soy tan romántica con esto de las fechas, pero un año nuevo es como una libreta en blanco, 365 nuevas oportunidades de empezar con todo el aprendizaje que adquiriste en los años anteriores. Inicia esta década nueva con una transformación remasterizada y mejorada de ti mismo. Planea y dirige el rumbo de tu vida, no solo en el plano deportivo sino en todos los ámbitos de ella. Reflexiona sobre todo lo que pasó este año, lo bueno y lo no tan bueno. De las cosas negativas, siempre he sacado algo bueno. El Diario del Corredor surgió de uno de estos momentos. Aprende lo más que puedas y ve por la vida fracasando sin perder el entusiasmo, esto es lo que te llevará a tu meta.
Espero que pronto puedas tener tu libro de LLEGA A LA META y si ya lo tienes, estés aprovechándolo al máximo. Lo más especial y maravilloso que hay en este libro es lo que tú vas a escribir. Esa es la magia que trae consigo cada DIARIO DEL
CORREDOR, que lo haces tuyo completamente. Leí alguna vez que cada persona debía vivir la vida que quería contar; LLEGA A LA META es un libro legado en todos los sentidos: es el libro donde tu vas a escribir y desarrollar tu sueño.
Mi deseo para ti es que este 2020 te regales la oportunidad de escribir tu historia de una manera diferente, de ser mejor, de ponerte retos, de ir más allá. El Año Nuevo para mi significa eso: una nueva oportunidad. Nunca dejes de buscar motivos y formas de ser extraordinariamente feliz y de compartir esa alegría con quienes te rodean.
Rompe tus marcas, corre la carrera que siempre has soñado, llega a la meta con una sonrisa, explora tus límites, lleva tu cuerpo y mente a lugares que nunca haz imaginado y nunca nunca nunca dejes de creer, de retarte y de dar lo mejor de ti.
Gracias por soñar conmigo, por dejarme ser parte de tus sueños y sobretodo por ser creer en este proyecto.
Comparte conmigo el mejor momento de tu 2019 en las carreras. Los quiero mucho,
Feliz Año Nuevo.