
Hola a todos los corredores que me leen hoy, estamos de vuelta con las entradas semanales del blog de El Diario del Corredor y estoy muy contenta de retomar este proyecto y quiero aprovechar para preguntarles ¿cómo van con sus propósitos de este año?, ¿ya se pusieron una meta?, ¿qué es lo siguiente para ustedes?
Hoy quiero tocar un tema que quizás muchos han atravesado y para los que no, espero que les sirva de algo. Verán… llevo ya 11 días sin correr debido a varias molestias que he tenido en la tibia. Todo comenzó al aumentar drásticamente el volumen de kilómetros en el entrenamiento, donde alcancé semanas de 150 km y empecé a resentirme sobretodo en el periostido y posteriormente en mis tibiales y toda esa zona interna de la pierna. Me estaba preparando para el 21k de Veracruz, el cual sería mi debut en la distancia y desafortunadamente tuve que abandonar casi en el kilometro 11. Me checó un médico y dijo que solo había sobrecarga del entrenamiento y después de bajar la intensidad unos días, retomé mis entrenamientos de forma normal haciendo la transición a la pista (que es mi especialidad) pero al no estar completamente sana, recaí. Paré un día en una sesión de pista donde ya me era prácticamente imposible pisar sin dolor.
Lo que quiero decirles es: el dolor no es normal. Es muy diferente el cansancio o la fatiga muscular al dolor provocado por una lesión. También que no hay que dejar pasar más tiempo para revisarnos con un especialista y que se necesitan diversas opiniones. Pero sobretodo quiero compartir contigo la importancia de ser paciente: parar no está mal. Todas las veces que sentía molestias, cambiaba la sesión de la tarde por algo de menos impacto, cambiaba el terreno o incluso creía que con un desinflamatorio o un masaje el día previo a la sesión de pista estaba bien (aunque en la tarde muriera de dolor). Nadie conoce tu cuerpo mejor que tú y tampoco nadie va a hacerse cargo de él mejor que tú.
Mi error principal considero que fue que al aumentar la carga de kilómetros no aumente las medidas preventivas y recuperatorias como los masajes, estiramientos y medios físicos como el hielo y otro tipo de terapias.
A veces la mejor decisión es parar y no importa si estás por ir a una competencia, en un entrenamiento importante o a punto de llegar a la meta… el dolor es una alerta que envía nuestro cuerpo y es importante tratar ese foco rojo de varias maneras. Por un lado la parte física (estiramientos, métodos de prevención inmediata, terapias, masajes y muy muy importante: la carga de entrenamiento en cuanto a volumen e intensidad). Por el otro lado la parte mental juega un papel muy importante, la paciencia para que no te afecte que otros corran y tú no. La paciencia para entender que los procesos de recuperación llevan tiempo y exigen en ocasiones parar, pero sobretodo la confianza en que volverás más fuerte y más sabio. Entender que parar algunos días te ayudará a estar al 100% y aprender que hasta las mejores máquinas requieren mantenimiento.
Si inviertes 10 min más al día en tu recuperación te garantizo que evitarás sentirte como yo me siento ahora… regálate 10 minutos más de estiramientos, 10 minutos de un masaje con hielo, 10 minutos de un buen calentamiento, etc. Hazte el hábito de cuidar tu cuerpo ya que es tu herramienta más importante. Al final de cuentas, ni 10 minutos ni 20 se comparan al dolor de no poder correr. Así que por lo que más nos gusta, tengamos cuidado y atendamos todas las señales que nos manda nuestro cuerpo.
En el libro de LLEGA A LA META, hay toda una sección que habla sobre las lesiones más comunes que enfrentamos los corredores y ejercicios para salir de la lesión y evitar recaer. Se las recomiendo muchísimo. Así mismo, la sección de Entrenamiento Invisible donde enlisto métodos y secretos que ayudarán a tu recuperación. Recuerda que para llevar a tu cuerpo al máximo nivel, es necesario hacer sesiones muy muy tranquilas para ayudar a nuestro cuerpo a deshacerse del ácido láctico y los deshechos que generamos en los días que se trabaja la intensidad y la fuerza.
Si alguno de ustedes ha estado en una situación similar o peor, compartan conmigo y con todos los que leen ¿cómo superaron la lesión? Y ¿qué aprendieron de ello?
Muchas gracias por leerme, me encanta leerlos de vuelta también. Los quiero mucho
Betty