
Hola a todos los corredores y corredoras que me leen desde sus casas. Esta semana se cruza el festejo de un día muy importante en la historia de nuestro México: la celebración de la Independencia, momento en el cual celebramos a los cuatro vientos lo orgullosos que estamos de ser mexicanos. Por esta razón, hoy quiero hablar sobre lo que significa ser mexicano dentro del mundo de las carreras.
Hay muchos niveles desde donde podemos verlo y analizarlo, no solo para entenderlo sino para respetarlo y honrarlo. México en el mundo es reconocido por su riqueza humana y natural, así como en la cultura, el deporte, la gastronomía y otros ámbitos, pero sobretodo se nos reconoce la entrega con la que hacemos las cosas, la hospitalidad y la pasión e intensidad con la que vivimos lo que disfrutamos.
Con respecto al deporte, en el mundo del alto rendimiento, el sueño de los atletas y entrenadores de portar los colores de la bandera en cualquier justa internacional, es un común denominador. Esto se debe principalmente al propio reto que conlleva materializar ese sueño: un estilo de vida que gira alrededor del deporte dejando de lado todo tipo de distracción e incluso a veces, de perderse momentos especiales y frecuentar a seres queridos, con el único objetivo de llegar al lugar más alto posible.
Por otro lado, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Ser parte de una selección nacional es ganarte el derecho de portar la bandera de México y representar a más de 120 millones de mexicanos durante un momento que para muchos, podría medirse solo en tiempo, pero para quien porta esa tarea, probablemente significa el momento más importante de su carrera deportiva.
Durante los últimos meses, he tenido la oportunidad de entrevistar y conocer a grandes atletas de ayer y hoy, quienes han representado y posicionado dignamente a nuestro país en competencias del más alto nivel. De todas las maravillosas experiencias compartidas, puedo concluir que por encima de la gloria personal está el amor a México. Cambia completamente el sentido, el simple hecho de vestir los colores de la bandera y soñar con escuchar el himno nacional en un estadio lleno de personas, así como también el cometido invaluable de ir a una competencia a cualquier lado del mundo y volver a casa con una medalla para México. Es cierto también, que las circunstancias no permiten siempre lograr el mejor y más deseado resultado: el oro. Sin embargo, considero que los atletas con el simple hecho de soñar y trabajar para lograrlo, dignifican al país. Que este pensamiento esté anclado en tu mentalidad y que tu esfuerzo esté inspirado en mover a un país, es la manera más bonita de demostrar que somos mexicanos.
Este sentido de pertenencia y orgullo no se limita al alto rendimiento. Hablando específicamente de los aficionados del running que tienen objetivos más enfocados al plano personal, tales como: romper sus propios récords, disfrutar de ser parte de un movimiento que cambia vidas mientras cuidan su salud, explorar nuevos caminos y que viajan hasta miles de kilómetros solo para cruzar un arco de meta; el amor a México también se hace presente desde algo tan minúsculo como estampar en nuestra playera de competencia un símbolo que nos identifique como mexicanos.
Asimismo, es muy bien sabido que ser mexicano en el extranjero es el mejor pretexto para iniciar una hermandad. Basta con identificarse como tal para crear un vínculo con nuestros paisanos. Por ejemplo, en los maratones internacionales vemos fotos de grupos de mexicanos recogiendo su kit, haciendo trotes grupales, cenas de carbohidratos y convivencia antes, durante y después del evento, sin importar el equipo que representen o la ciudad de origen, ya que compartimos los mismos tres colores y el mismo escudo en nuestra sangre. Esto se hace evidente en el campo de batalla, cuando un mexicano al pasar a otro mexicano durante una carrera, no evita animarlo para que no baje el paso, porque ambos saben que un mexicano es chingón y siempre puede.
Ser mexicano es un honor, tanto en los momentos de gloria cuando uno de nosotros logra conquistar al mundo en cualquier ámbito como lo es el deporte, el cine, la ciencia o la música; así como también, en los momentos en los que la desgracia golpea a nuestro país y juntos, como hermanos lo sacamos adelante. No dudes jamás del súperpoder que llevas en tus venas con el simple hecho de ser mexicano, ni tampoco olvides el compromiso que trae consigo.
Podría seguir con más ejemplos pero estamos de festejo, por lo que propongo que este 15 y 16 de septiembre disfrutemos de nuestra identidad compartiendo ese sentir con quienes más queremos. Nos vemos hasta el jueves para seguir brillando juntos.
Mi mensaje de esta semana, es que sigamos unidos como país y recordemos que todo lo que hacemos en la vida tiene un impacto en nuestro entorno.
Si otros murieron por nuestra patria, nosotros vivamos para glorificarla.
¡Viva México!
Los quiero mucho,
Betty