Hola mis queridos corredores y corredoras que me leen hoy, espero que se encuentren muy bien y estén teniendo un día maravilloso y sino, que al menos leerme se sientan un poquito mejor. El día de hoy quiero hablar del manejo de las emociones “negativas” y de la importancia de sonreír y ser feliz.
Hablar del manejo de las emociones es un tema bastante complejo, para el que te aconsejaría mejor hablar con Ángel (nuestro psicólogo deportivo), pero hoy quise abrir mi corazón nuevamente contigo y escribir algunas cosas que creo y que sé… Verás, tenemos emociones “negativas” como el miedo, el enojo, la tristeza, que aún así no las considero destructivas como la ansiedad. Últimamente hemos atravesado momentos, que para nosotros como corredores son difíciles porque nos hacen experimentar esta última en un grado muy elevado, sin embargo, hemos aprendido, al estar en casa, que hay mil alternativas de controlarla y canalizarla en cosas positivas como el ejercicio diario e incluso experimentar y fomentar mejores hábitos.
Cada cabeza es un mundo y por tanto cada persona experimenta de distinta forma las cosas que pasan a su alrededor y el manejo de las mismas. La verdad no soy experta en el tema (en el de las emociones sí, pero en el del manejo no) sin embargo te diré algo que he aprendido sobretodo en estos días de confinamiento: siempre será un buen día para brillar.
Muchos de nosotros, encontramos en la actividad física un espacio para estar con nosotros mismos, para sanar nuestras heridas, para pensar mejor e incluso para superarnos a nosotros mismos. Cuando comenzó la cuarentena al ser privados de ejercer nuestro deporte y por lo tanto de experimentar todo lo que te mencioné antes, atravesamos un momento de ansiedad, incertidumbre y frustración. Eso sin contar las experiencias desagradables que trajo consigo el encierro. Ya te he contado antes, en los blogs pasados lo que ha significado para mí la cuarentena y como la volví algo positivo.
Dicen que ser feliz es una decisión, y tomarla no sólo hará que te sientas mejor sino que también tiene beneficios en tu rendimiento deportivo. Cuando Eliud Kipchoge rompió el récord del mundo en el Maratón de Berlín 2018, dio sus últimas zancadas riendo… y no fue para nada en forma de burla a sus competidores sino que explicó que sonreír es una de las estrategias que usa para relajarse y superar el dolor, para que de esta manera pueda engañar a su cerebro con la idea de que estaba sufriendo. Quizás ahora entiendas porque aguanto las rutinas a pesar de que me la paso hablando y gritando, porque me la paso feliz mientras mi cuerpo está cada vez más agotado y mis músculos se sienten más cansados, porque engaño a mi mente haciéndote sentir que no es difícil, que sÍ se puede y que SIEMPRE SE PUEDE DAR UN POQUITO MÁS.
Recientemente se publicó un estudio de la Universidad de Ulster y la Universidad de Swansea donde se les pidió a un grupo de corredores que usaran una máscara de respiración para medir el consumo de oxígeno mientras corrían en una caminadora, completando cuatro bloques de carrera de seis minutos cada uno, elevando la intensidad, mientras sonreían o fruncían el ceño. Los resultados publicados encontraron que los corredores que sonreían gastaban menos oxígeno y tenían una tasa de esfuerzo percibido más baja que los demás.
El coautor de dicho estudio, Noel Brick, afirmó que un corredor era hasta 2.8% más económico (en el gasto energético) cuando sonreía. La razón es que cuando hacemos una expresión facial, podemos experimentar el estado emocional que asociamos con la expresión. Entonces nosotros asociamos la sonrisa con la felicidad, y eso nos hace sentir más relajados, de modo que cuando sonreímos, tratamos conscientemente de relajarnos (ya ves: SONRÍE) Por otro lado, al adoptar la expresión facial de fruncir el ceño, estamos experimentando un estado emocional de sentirse tenso o incómodo.
Quizá una mejora de menos del 3% te parezca irrelevante, sin embargo piensa que una mejora en tiempos de un corredor en maratón que compite a un paso entre los 4:20/km y 4:45/km, se podría traducir en cruzar la línea de meta de los 42.195km, unos cinco minutos antes. (Te dejo el link abajo para que lo cheques si quieres saber más)
Con lo anterior no estoy diciendo de ninguna manera que siempre tienes que estar feliz, o que sea malo sentirse triste o enojado, sino que aprendas a canalizar tus emociones. Tú me viste el jueves pasado, estaba atravesando un momento personalmente difícil que hizo que me sintiera tan triste al grado de llorar… ya eran las 7PM y tenía que dar click al botón de: comenzar transmisión. No te mentiré, no me sentía bien para hacer la rutina, sin embargo nunca cruzó por mi cabeza no hacerlo, ¿sabes por qué? Porque hacerlo me hace feliz. Definitivamente cambió mi estado de ánimo y me sentí mejor al decidir hacerlo… A veces en la vida hay momentos complicados y decidimos apagarnos porque nos sentimos tristes, apachurrados, desganados o infelices. ¿Cuál fue la diferencia? El compromiso. El compromiso que siento contigo y sobretodo conmigo misma; que sería muy hipócrita renunciar o decir “Hoy no” cuando yo te digo “No todos los días te vas a sentir bien, pero hazlo. ¡No te rindas! No te vas a arrepentir”, etc. Así que busca esas actividades que te hacen feliz y mejor persona, pero sobretodo COMPROMÉTETE CON ELLAS.
En la sección de entrenamiento mental de tu libro LLEGA A LA META hay un ejercicio del manejo de las emociones como el miedo, la tristeza y el enojo, aprende cómo esas emociones impactan en ti y trata de sacar mejor partido de ellas para no alejarte de tus metas.
La ansiedad se alimenta del ocio, así que busca en que ocupar tu mente. Planea y reflexiona sobre las cosas que quieres hacer y “oblígate” a tomar acción. La bitácora de hábitos de tu libro es un buen comienzo. Si aún no lo tienes empieza con lo siguiente: Escribe una cosa que te comprometas a hacer y ponte un castigo si fallas y un premio si lo logras (inconscientemente le estarás dando a tu mente una razón externa para comprometerte con ese hábito). Por ejemplo: Estiraré todos los días después de mi entrenamiento y cada día que no lo hago me privaré de ver la TV y si lo hago me premiaré con un dulce. Créeme que cuando empecé a hacerlo, noté cambios en mi rutina, porque independientemente del
“castigo”, me volví consciente de lo que hacía o dejaba de hacer. Te invito a hacer el ejercicio.
Tú puedes cambiar tu vida, tienes el control sobre ella. Quizás no puedes controlar las cosas que pasan a tu alrededor, pero sí cómo reaccionas a ellas. Tú puedes inducir tu estado mental a través de pensamientos positivos y productivos; saca lo mejor de cada cosa que suceda y ve oportunidades donde los demás ven solo problemas.
Recuerda que: Quizás no todos los días sean maravillosos, pero siempre hay algo maravilloso en cada día.
Así que no importa si no fue un buen día: SONRÍE.
De cualquier manera nos vemos a las 7 PM para brillar juntos
#UnidosLlegaremosALaMeta
Los quiero mucho,
Betty
Fuente: Brick, N. (2018) Pshycology of Sport and Excercise. Volumen 34. [pág 20-28] Elsevier. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1469029217303461